viernes, 26 de septiembre de 2014

¿Cuál es tu paso clave?


Anna Evelyn Valdez


 
Son las  4:15 a.m cuando el despertador suena… luego vuelve a sonar a las 4:30 a.m. Durante las últimas dos semanas me  he levantado entre esas dos alarmas. Es un nuevo horario para mí que estoy segura comparto con muchas otras personas. Sin embargo, para ser sincera pensé que me sería mucho más difícil adoptarlo, mentiría al decir que siempre me es fácil levantarme cuando suena la alarma, pero realmente pensé que me costaría más. Y en esta época en que los propósitos de principio de año, o bien se desvanecen o bien se avanza para alcanzarlos… me pregunté: ¿por qué me fue fácil adoptar este hábito mientras hay otros que por años no logro adoptar?

En mi búsqueda de información encontré un artículo de Mikael Cho sobre “Cómo hacer para que tu cerebro haga que ese hábito permanezca” y dentro de él me encontré con una frase que llamó mi atención: “No odias el hábito, odias el proceso”.  El autor propone que nuestro cerebro le gusta tomar la ruta que propone menos resistencia, por lo que se opondrá a hacer más cosas. Cho propone los siguientes consejos:

Simplifica el proceso: elimina pasos, no compliques el nuevo hábito… simplifícalo.

Empieza pequeño: Si quieres hacer ejercicio diario comienza con dos veces a la semana, si quieres leer una hora todos los días comienza con 10 minutos diarios, si deseas comer más fruta inicia con una en un tiempo de comida al día. La ventaja de iniciar con pequeños logros es el Efecto Zeigarnik,  y es el efecto que te impide dejar una tarea sin completar.  Este efecto es el responsable de no querer soltar ese libro cuando sólo falta un capítulo por leer, o no querer salir de la oficina hasta terminar un proyecto.  Según este efecto, durante el proceso de completar una tarea se llega a un paso que no permite la vuelta atrás, sino que te impulsa a completar lo que se inició. Y es ese preciso paso el que uno debe buscar para hacer que un nuevo hábito permanezca. Y reflexioné… Suena la alarma por primera vez y aunque sé que me tengo que despertar aún no quiero… pero luego pienso en lo que debo hacer durante el día… y eso me saca dela cama con una sonrisa. Ahí está! El paso

 


viernes, 19 de septiembre de 2014

¿Aún es tiempo?


Anna Evelyn Valdez

The Learning Group


 

¡Sí! La respuesta parece demasiado rotunda para una pregunta tan amplia, así que reduciré la pregunta: ¿Aún estás a tiempo para darle vida a tu emprendimiento? Y la respuesta, como bien sabes, es SÍ.

Nombres de jóvenes como Mark Zuckerberg, creador de Facebook o Larry Page y Sergey Brinn, creadores de Google, que empezaron sus exitosas empresas entre los 20 y 24 años, nos hacen pensar que si ya pasamos de los 25 años, ya no estamos en edad de emprender. ¿Has pensado eso alguna vez?

La buena noticia es que esa creencia es falsa. Un estudio realizado por un equipo liderado por Vivek Wadwha (miembro del Arthur and Toni Rembe Rock Center para el Gobierno Corporativo de la Universidad de Stanford) investigó a 549 emprendedores exitosos, obteniendo resultados como los siguientes:

·         El 52% eran los primeros emprendedores en su familia inmediata.  Sólo el 39% tuvo un padre emprendedor y un 7% una madre emprendedora. Algunos pocos tuvieron ambos padres emprendedores.

·         Sólo uno de cada cuatro empezó con las ganas de emprender cuando estaba en la Universidad. La mitad de los entrevistados, ni siquiera pensaba en emprender en esa época.

·         Del 24.5% que indicó que durante la época de la Universidad se sintieron “extremadamente interesados” en hacerse emprendedores, el 47.1% crearon más de dos empresas. Y el 69% empezaron sus emprendimientos después de estar trabajando para alguien más por alrededor de 10 años.

·         40 años aparece como la edad promedio en la cual los emprendedores lanzaron sus empresas de rápido crecimiento.  En general, estos fundadores, estaban casados y con 2 ó 3 hijos. Tenían de 6 a 10 años de experiencia laboral y múltiples ideas prácticas.

¿Qué conclusiones podemos sacar? Según revela este estudio, para ser un emprendedor exitoso no necesitas que tus generaciones anteriores hayan tenido un negocio, o que hayas pensado en emprender desde que eras niño. No importa que no tengas 20 años, que tengas 35, 40, 50 o más de 80. Como dice el estudio: Las buenas ideas de negocios, no tienen límite de edad.

¿Qué has pospuesto hacer? ¿Un nuevo emprendimiento o agrandar el que ya tienes? ¿Qué pasatiempo no te has dado el tiempo de aprender, porque según tú ya es muy tarde? ¿Qué sueño no has desempolvado porque piensas que tu ventana de oportunidad ya se cerró? ¿Qué deseo has dejado de poner en tu lista, simplemente porque te has dicho que ya no estás joven para conseguirlo?

Emprender no sólo es poner un negocio. Emprender es una forma de vida, que implica buscar siempre oportunidades que te permitan ser la mejor versión de ti mismo y de ti misma. Y para eso nunca es demasiado temprano, ni mucho menos demasiado tarde.

La próxima vez que alguien te diga que ya estás muy grande para emprender o que en tus antepasados nadie ha hecho lo que te propones hacer. No les hagas caso. ¡Tu tiempo es hoy! ¡El momento es ahora! ¿Aún es tiempo? Absolutamente ¡SI!  Tu mejor tiempo empieza hoy. ¿Cómo lo aprovecharás?
 
 

  

viernes, 1 de agosto de 2014

Entre el “Hasta Pronto” y el “Adiós”


 
 
Anna Evelyn Valdez
 
“Decir ¡Adiós!´ no es lo mismo que decir ¡Hasta pronto! ¡Adiós! es como expresar que nunca más volverás a ver a quien despides. ¡Hasta pronto! es una expresión de fe. Aun cuando no lo percibimos de esa manera, es una expresión de fe y esperanza,”  escribió mi gran amiga Gina Dorigoni, y cuánta razón tiene.
Es probable que utilicemos ambas frases sin distinción alguna, lo cual suele estar bien. El problema surge, creo yo, cuando no nos damos cuenta de a qué cosas trascendentales le decimos “Adiós” y a cuáles “Hasta Pronto.”
Hay cosas en nuestra vida de las cuales nos debemos despedir y apartar. Puede ser un mal hábito, una adicción, una creencia errónea e incluso una mala relación. El problema inicia cuando, a pesar de estar conscientes de cosas, situaciones o personas que nos hacen daño, insistimos en llevarlas con nosotros, hacerlas parte de nuestra vida o cargarlas en nuestros recuerdos. “Si todo lo que amas de una persona son los recuerdos, entonces déjala ir,” dice Emily Host en su artículo “Memory Ghosts” publicado en el HuffPost, y agrega: “si esa persona ya no es quien solía ser y a quien tú solías amar, y no te sientes cómodo con la persona que ahora es, entonces déjala ir. Encuentra a alguien que no sólo te dé recuerdos felices, sino también un presente feliz.”  ¿Cuántas veces hemos dicho hasta pronto a quienes deberíamos decir adiós? Lo mismo aplica para experiencias, trabajos y sueños. Últimamente he descubierto que decir “adiós” no siempre es suficiente, se debe trabajar para realmente dejar en libertad aquello de lo que nos queremos despedir. Lo más importante ha sido reconocer que “dejar ir” no es un acto de renuncia, mucho menos de derrota, sino un acto de amor. Un acto de amor hacia la otra persona, liberándola de la presión de ser quien quisiéramos que fuera, honrando su recuerdo y lo que se compartió. Y por supuesto es un acto de amor para uno mismo, dejando el dolor, la culpa o la victimización y aceptando con valentía el “soltar” para poder tomar nuevas y mejores cosas. Se oye tan fácil, pero en realidad no lo es, requiere trabajo, decisión y valor… pero sobre todo amor. ¡Cuánto amor requiere la libertad! ¡Cuánto amor! Decir adiós, en definitiva es un esfuerzo que tiene gran recompensa.
Decir “Hasta Pronto” es otra expresión de amor y también de fe. El “hasta pronto” implica la esperanza y el deseo de encontrarse de nuevo, de volverse a ver. Decir “hasta pronto” un día por la mañana a la familia es reconfortante. Decir “hasta pronto” a un familiar o amigo que ha partido hacia su encuentro con Dios, es más que esperanzador y es el sentimiento que debería reinar en nuestro corazón y traernos la paz en medio del dolor. Hace poco más de un año, tuve que decir “Hasta Pronto” a un tío maravilloso que enriqueció nuestras vidas con mucho amor. No recuerdo exactamente cómo me despedí el último día que lo visité y pude abrazarlo. Sólo sé que hoy, como todos los días, miro al cielo, agradezco a Dios por su vida, celebro sus recuerdos y digo sonriendo y creyendo: “¡Hasta pronto!” ¿A qué le dirás Adiós y a qué le dirás “Hasta Pronto” hoy?
 
 
 
 
 
 

viernes, 18 de julio de 2014

El cerebro y el dinero


Anna Evelyn Valdez


 

¿Qué provoca el dinero en nuestro cerebro?  Esta pregunta es la que el emergente campo de la “neuroeconomía” está tratando de averiguar a través de la psicología, la neurociencia y la economía. Aquí se presentan algunos de los resultados, que parecen obvios pero es interesante conocer que son validados por diversos estudios:

1.       El dinero mata la empatía: según un estudio discutido en la revista Time, las personas con muchos recursos económicos se sienten menos amenazados, por lo que tienden a ignorar cómo se sienten los demás. Adicional a esto, un estudio de la Universidad de Berkeley, descubrió que incluso con estudiantes jugando Monopoly, los jugadores que iban ganando y tenían más “billetes de Monopoly” se sentían con más poder y eran más agresivos con el trato hacia sus compañeros que iban perdiendo o tenían menos “dinero de Monopoly.”

2.       El dinero es un amortiguador del dolor: En un experimento, les pidieron a las personas que calificaran su respuesta hacia tocar agua caliente después de contar dinero. Los resultados indican que mientras más dinero contaban antes, menos dolor sentían cuando tocaban el agua caliente. Por otro lado, las personas que acababan de perder dinero calificaron más doloroso el tocar el agua caliente. Al parecer, el perder dinero  comparte sistemas físicos y psicológicos con el dolor físico. El artículo expone: “Las personas odian perder dinero más que lo que aman ganarlo.”

3.       Mientras más dinero haces, más piensas en el dinero: La sabiduría convencional nos diría que mientras más tengamos de algo, menos importante debe ser para nosotros, pero eso no es cierto con respecto al dinero. Un Profesor de la Escuela de Negocios de Stanford encontró en su investigación que mientras más paga por hora recibía la persona, más importante era el dinero para la persona. Y esto se cree que es porque el salario o ganancia que se recibe de un trabajo tiene relación directa con la autoestima y la auto-valía, por lo que nunca será suficiente. Mientras más se tiene, más se quiere y más se enfoca en ello.

4.       Tu cerebro trata el crédito diferente al efectivo: Según un estudio, tendemos a gastar de un 12 a un 18 por ciento más usando una tarjeta de crédito que pagando con efectivo. Esto sucede porque nuestro cerebro entiende que cosas compradas con la tarjeta es un asunto de futuro no de presente.

Por mi parte, considero que el dinero llega a ser un amplificador de la verdadera esencia de las personas, y por eso mismo, lo más importante siempre será hacer crecer nuestro interior antes de hacer crecer nuestros bolsillos. Al final de todo, coincido con el escritor Clayton Christensen, al decir que la mejor forma de medir la vida no es por la cantidad acumulada en los bancos, sino por la cantidad de personas, conocidas y desconocidas, pero sobre todo cercanas, a quienes hacemos sentir que son lo más valioso del mundo. ¿Qué valor le da usted al dinero en su vida y en su mente?
 
 

 

 

lunes, 28 de abril de 2014

¿Tierras de nadie?


Anna Evelyn Valdez

 

“Tierra de nadie”, inmediatamente esas palabras generaron una imagen en mi mente: un territorio abandonado, quizás poblado pero muy descuidado, en desorden, anárquico y un tanto desolado. Las palabras no aparecieron en un libro de narrativa, sino que fueron pronunciadas por el empresario Sergio Paiz, durante una conferencia de Heroes Series en The Learning Group. Sergio Paiz es Co-CEO de Grupo PDC, que consolida varias empresas como PDC Brands, PDC Capital y CODISA, entre otras. Durante la conferencia, Sergio compartió cómo a través de su incursión abrupta en el negocio familiar, descubrió, lo que parece ser una de sus pasiones, el diseño organizacional. “Gente excelente en una mala estructura puede fracasar y gente promedio en una buena estructura puede triunfar” aseguró Sergio.  Con anécdotas y consejos personales, sus conocimientos nos hacían cuestionarnos  a todos los emprendedores asistentes, sobre la organización de nuestros propios negocios y proyectos. Y así, llegó la frase: “Se debe analizar en la organización dónde hay “tierras de nadie”, esas son actividades y resultados que al parecer no son responsabilidad de nadie en la empresa”, expresó Sergio.  ¿Hay tierras de nadie en tu negocio o emprendimiento?

Las “tierras de nadie” en las organizaciones son como esas pelotitas de pinball que tocan todos los departamentos, pero parecen no quedarse en ninguno, para que al final se les escape de las manos a todos. Sin duda, son peligrosas porque entre todos se asume que esa actividad importante alguien más la está realizando o resolviendo y no es así.  Mantener “tierras de nadie” en asuntos importantes puede llevar a graves problemas, a pérdidas financieras o a afectar considerablemente la productividad.  ¿Cómo eliminarlas? Asignándoles un dueño. Para ello se deberán revisar los procesos internos de la organización o negocio y las atribuciones de cada uno de los puestos, para asegurarse que todas las actividades importantes tengan “dueño o responsable”. Parece un concepto demasiado sencillo, pero por lo mismo te aseguro que es más común de lo que crees.  Haz la prueba, revisa las actividades en tu trabajo o negocio y asigna territorios.

Realizar esa reflexión en mi trabajo me llevó a preguntarme si no tengo “tierras de nadie” en mi interior. ¿Será que estoy desatendiendo alguna área? ¿Y si tal vez estoy evadiendo mi responsabilidad de algún territorio interno? Quizás estemos culpando al trabajo por nuestra falta de descanso, o tal vez estemos cediendo nuestra paz a los sucesos del día, siempre cambiantes. Tal vez le estemos trasladando la responsabilidad de nuestra felicidad a alguien más… a la pareja, los hijos, padres, amigos, o jefes. Tal vez no hemos reconocido que nos pertenecemos completamente y por ello debemos asumir la responsabilidad de ser los dueños de todos y cada uno de nuestros territorios internos. Después de todo son nuestros y nadie mejor que nosotros mismos podremos “empoderarnos” y  convertir esos terrenos abandonados, en tierras fértiles y productivas. ¿Tienes “tierras de nadie”? ¿Qué harás para apoderarte de ellas? ¿Cómo lucirán cuando te adueñes de todas tus tierras?
 
 

lunes, 7 de abril de 2014

¿Fracaso “social” o “dato científico”?

Anna Evelyn Valdez
aevaldez@thelearningroup.com


Emocionado y por lo mismo nervioso, inició la conferencia de Heroes Series y empezó a contar su historia.  Su nombre es Manuel Antonio Aguilar y sus estudios de Licenciatura y Maestría en la Universidad de Harvard le confieren el título de Astrofísico, pero conforme uno lo escucha hablar es notorio que su pasión la encontró en el emprendimiento social. Impresionado por el Universo, curiosamente se convenció de que su energía la quería dedicar a cosas mucho más cercanas, así que dejó la astrofísica y unos emprendimientos financieros, y regresó a  Guatemala para mejorar la calidad de vida de personas necesitadas. Fue así como con un amigo, co –fundó Quetsol, una empresa que a través de generadores solares provee energía eléctrica a miles de hogares del área rural, transformando así la vida de familias y comunidades enteras. Su proyecto más reciente se llama CASSA y consiste en la construcción de viviendas autosuficientes, que proveen de los insumos necesarios a las familias, promoviendo su desarrollo y el cuidado al medio ambiente al mismo tiempo.  Mientras contaba su travesía emprendedora, los asistentes nos asombramos de la soltura con la que reconocía una y otra vez los momentos de dificultad en su vida y en sus proyectos. “Los problemas son oportunidades” repetía constantemente. Comentaba sus logros con la misma intención con la que comentaba sus fracasos, mientras nos invitaba a “siempre intentarlo, haz que suceda”. “No hay que tener miedo a equivocarse, con los errores es como a veces más aprendemos” dijo resuelto.

Y es que haber estudiado Astrofísica sin duda lo capacitó para ver los fracasos como los ve un “científico.” “Cuando un científico hace un experimento, hay muchos resultados posibles. Algunos resultados son positivos, otros negativos, pero todos dan datos e información importante. Cada resultado es una pieza de información que llevará a la respuesta,”  comenta el autor James Clear en el artículo “¿Con temor al fracaso? Piensa como un científico y supéralo”.  “Es muy diferente a como se habla del fracaso en la sociedad. Para muchos de nosotros, los fracasos nos determinan como persona,” apunta James. “Si pierdes el examen no eres suficientemente listo. Si fallas en el arte no eres suficientemente creativo. Si fallas en un negocio probablemente no tengas lo que se necesita… y así. Sin embargo para un científico, los resultados negativos no lo hacen un mal científico, al contrario.  Probar una hipótesis como mala es tan bueno como probarla correcta, pues de igual forma se obtiene información valiosa.”  


Las situaciones de nuestra vida que podemos considerar fracasos no determinan quienes somos, ni mucho menos cuanto valemos. Son sólo puntos de información, momentos de inflexión y oportunidades de aprendizaje. La circunstancia en sí no es determinante, lo que es determinante es nuestra actitud. ¿Tomamos el fracaso como el final devastador o lo tomamos como información para volver a hacerlo mejor? Como suelo parafrasear “Si hay aprendizaje no hay fracaso.”  ¿Qué aprendiste de tu más reciente error? Si eliminas el miedo a fracasar ¿qué cosa nueva emprenderías hoy?



jueves, 20 de marzo de 2014

¿Y tu verdadera motivación?


Anna Evelyn Valdez


 
Los medios de comunicación la llaman “la mujer más poderosa de la Corporación Walt Disney y Hollywood”, su nombre es Anne Sweeney  y recientemente dio a conocer que renunciará al cargo que ocupa actualmente como Presidenta de  Disney/ABC Television Group y  Co Presidenta de Disney Media Networks. La noticia causó gran asombro pero más aún la razón por la cual ha decidido hacerlo.  “Estoy en un momento realmente bello en mi vida. Mis hijos ya crecieron y están fuera de casa. Mi esposo me apoya mucho. A menudo he dicho a otras personas, “haz las cosas que más te den miedo hacer”. Siempre he creído que tú aprendes toda tu vida y nunca debes encasillarte. Debes estar abierta a tu pasión y la mía es el proceso creativo y ser una aprendiz de nuevo,” dijo la brillante ejecutiva de 56 años en una entrevista a Hollywood Reporter. Y es que Sweeney está a punto de dejar su imperio televisivo de $12 mil millones, para tratar de convertirse en una directora de programas de televisión.  “Lo mío es el proceso creativo” insiste. Durante la entrevista, le cuestionaban que muchas personas la veían como posible sucesora del CEO de la Corporación Disney, Bob Iger, a lo que ella contestó: “Sé que muchas personas querían ese puesto para mí. Yo no. Yo sé lo que me motiva y ahora me impulsa el deseo de estar inmersa en el proceso creativo,” contestó resuelta.

¡Qué valentía! ¿No te parece? Sin duda alguna se requiere valentía para conocerse  profundamente a sí misma, para descubrir lo que uno quiere, y separarlo de aquello que los demás quieren para uno. Valentía para descubrir qué es lo que realmente nos impulsa a ser mejor.  Y es que descubrir eso es  un “reto psicológico”, apunta el consultor Mark Lukens en su artículo “Encontrando tu motivación”; “encontrar lo que verdaderamente te motiva puede dar miedo, puede retar las expectativas de los demás. Quizás demande cambiar de trabajo, pasar por limitaciones económicas o cambiar por completo tu vida para perseguir un sueño. Sea como sea, es la mejor cosa que puedes hacer por ti” afirma Lukens. 

Y Anne Sweeney lo sabe muy bien. Va a dejar un trabajo que se había convertido en una forma de vida, en un puesto admirable y en una zona de confort, para experimentar más, para volver a aprender, para ser fiel a su pasión. Me imagino que no fue una decisión fácil de tomar, sin duda tuvo conversaciones consigo misma, con su conciencia y con su verdad. Quizá el ejemplo de Anne nos haga sentarnos un rato a solas y tener una conversación íntima para podernos preguntar: ¿Qué es lo que realmente me motiva? ¿Qué me apasiona ahora? ¿Qué más quiero lograr? Como recientemente escribió mi amiga del alma, Luisa F. Rodríguez: “Los viajes que emprendemos dentro de nosotros mismos son muy difíciles pero necesarios. Escucha la voz de tu corazón, no sólo porque es la única voz que podemos escuchar sin intermediarios, sino porque es la más genuina.”  Si de pronto te surge una idea, un sueño que habías olvidado, o una nueva pasión… es porque debes hacer algo hoy. ¿Qué otro momento podría ser mejor? ¿Cuál es tu verdadera motivación?