lunes, 7 de abril de 2014

¿Fracaso “social” o “dato científico”?

Anna Evelyn Valdez
aevaldez@thelearningroup.com


Emocionado y por lo mismo nervioso, inició la conferencia de Heroes Series y empezó a contar su historia.  Su nombre es Manuel Antonio Aguilar y sus estudios de Licenciatura y Maestría en la Universidad de Harvard le confieren el título de Astrofísico, pero conforme uno lo escucha hablar es notorio que su pasión la encontró en el emprendimiento social. Impresionado por el Universo, curiosamente se convenció de que su energía la quería dedicar a cosas mucho más cercanas, así que dejó la astrofísica y unos emprendimientos financieros, y regresó a  Guatemala para mejorar la calidad de vida de personas necesitadas. Fue así como con un amigo, co –fundó Quetsol, una empresa que a través de generadores solares provee energía eléctrica a miles de hogares del área rural, transformando así la vida de familias y comunidades enteras. Su proyecto más reciente se llama CASSA y consiste en la construcción de viviendas autosuficientes, que proveen de los insumos necesarios a las familias, promoviendo su desarrollo y el cuidado al medio ambiente al mismo tiempo.  Mientras contaba su travesía emprendedora, los asistentes nos asombramos de la soltura con la que reconocía una y otra vez los momentos de dificultad en su vida y en sus proyectos. “Los problemas son oportunidades” repetía constantemente. Comentaba sus logros con la misma intención con la que comentaba sus fracasos, mientras nos invitaba a “siempre intentarlo, haz que suceda”. “No hay que tener miedo a equivocarse, con los errores es como a veces más aprendemos” dijo resuelto.

Y es que haber estudiado Astrofísica sin duda lo capacitó para ver los fracasos como los ve un “científico.” “Cuando un científico hace un experimento, hay muchos resultados posibles. Algunos resultados son positivos, otros negativos, pero todos dan datos e información importante. Cada resultado es una pieza de información que llevará a la respuesta,”  comenta el autor James Clear en el artículo “¿Con temor al fracaso? Piensa como un científico y supéralo”.  “Es muy diferente a como se habla del fracaso en la sociedad. Para muchos de nosotros, los fracasos nos determinan como persona,” apunta James. “Si pierdes el examen no eres suficientemente listo. Si fallas en el arte no eres suficientemente creativo. Si fallas en un negocio probablemente no tengas lo que se necesita… y así. Sin embargo para un científico, los resultados negativos no lo hacen un mal científico, al contrario.  Probar una hipótesis como mala es tan bueno como probarla correcta, pues de igual forma se obtiene información valiosa.”  


Las situaciones de nuestra vida que podemos considerar fracasos no determinan quienes somos, ni mucho menos cuanto valemos. Son sólo puntos de información, momentos de inflexión y oportunidades de aprendizaje. La circunstancia en sí no es determinante, lo que es determinante es nuestra actitud. ¿Tomamos el fracaso como el final devastador o lo tomamos como información para volver a hacerlo mejor? Como suelo parafrasear “Si hay aprendizaje no hay fracaso.”  ¿Qué aprendiste de tu más reciente error? Si eliminas el miedo a fracasar ¿qué cosa nueva emprenderías hoy?



jueves, 20 de marzo de 2014

¿Y tu verdadera motivación?


Anna Evelyn Valdez


 
Los medios de comunicación la llaman “la mujer más poderosa de la Corporación Walt Disney y Hollywood”, su nombre es Anne Sweeney  y recientemente dio a conocer que renunciará al cargo que ocupa actualmente como Presidenta de  Disney/ABC Television Group y  Co Presidenta de Disney Media Networks. La noticia causó gran asombro pero más aún la razón por la cual ha decidido hacerlo.  “Estoy en un momento realmente bello en mi vida. Mis hijos ya crecieron y están fuera de casa. Mi esposo me apoya mucho. A menudo he dicho a otras personas, “haz las cosas que más te den miedo hacer”. Siempre he creído que tú aprendes toda tu vida y nunca debes encasillarte. Debes estar abierta a tu pasión y la mía es el proceso creativo y ser una aprendiz de nuevo,” dijo la brillante ejecutiva de 56 años en una entrevista a Hollywood Reporter. Y es que Sweeney está a punto de dejar su imperio televisivo de $12 mil millones, para tratar de convertirse en una directora de programas de televisión.  “Lo mío es el proceso creativo” insiste. Durante la entrevista, le cuestionaban que muchas personas la veían como posible sucesora del CEO de la Corporación Disney, Bob Iger, a lo que ella contestó: “Sé que muchas personas querían ese puesto para mí. Yo no. Yo sé lo que me motiva y ahora me impulsa el deseo de estar inmersa en el proceso creativo,” contestó resuelta.

¡Qué valentía! ¿No te parece? Sin duda alguna se requiere valentía para conocerse  profundamente a sí misma, para descubrir lo que uno quiere, y separarlo de aquello que los demás quieren para uno. Valentía para descubrir qué es lo que realmente nos impulsa a ser mejor.  Y es que descubrir eso es  un “reto psicológico”, apunta el consultor Mark Lukens en su artículo “Encontrando tu motivación”; “encontrar lo que verdaderamente te motiva puede dar miedo, puede retar las expectativas de los demás. Quizás demande cambiar de trabajo, pasar por limitaciones económicas o cambiar por completo tu vida para perseguir un sueño. Sea como sea, es la mejor cosa que puedes hacer por ti” afirma Lukens. 

Y Anne Sweeney lo sabe muy bien. Va a dejar un trabajo que se había convertido en una forma de vida, en un puesto admirable y en una zona de confort, para experimentar más, para volver a aprender, para ser fiel a su pasión. Me imagino que no fue una decisión fácil de tomar, sin duda tuvo conversaciones consigo misma, con su conciencia y con su verdad. Quizá el ejemplo de Anne nos haga sentarnos un rato a solas y tener una conversación íntima para podernos preguntar: ¿Qué es lo que realmente me motiva? ¿Qué me apasiona ahora? ¿Qué más quiero lograr? Como recientemente escribió mi amiga del alma, Luisa F. Rodríguez: “Los viajes que emprendemos dentro de nosotros mismos son muy difíciles pero necesarios. Escucha la voz de tu corazón, no sólo porque es la única voz que podemos escuchar sin intermediarios, sino porque es la más genuina.”  Si de pronto te surge una idea, un sueño que habías olvidado, o una nueva pasión… es porque debes hacer algo hoy. ¿Qué otro momento podría ser mejor? ¿Cuál es tu verdadera motivación?
 

 

 

sábado, 8 de marzo de 2014

¿Las mujeres ganan lo que valen?


Anna Evelyn Valdez

aevaldez@thelearningroup.com

 Según un estudio publicado recientemente por Harvard, no siempre. Curiosamente  las mujeres suelen recibir menores salarios que los hombres porque suelen pedir lo que necesitan pero no lo que valen.  ¿Te impresionó el dato? ¡A mí me impactó! Y hay más…

El estudio titulado, “El Efecto del “Sponsor”: Rompiendo el último techo de cristal” (The Sponsor Effect: Breaking Through the Last Glass Ceiling”), fue realizado con el propósito de entender las razones por las cuales las mujeres no están ocupando más puestos en la cúpula directiva. Y es que las mujeres representan más del 50% de la fuerza laboral en los niveles iniciales de las empresas, pero ocupan sólo un 3% de los puestos de CEO de las empresas de Fortune 500, dentro de los puestos Directivos Corporativos más altos sólo el 16% son ocupados por mujeres, y las mujeres representan tan sólo el 7.6% de las posiciones mejor pagadas en la lista de Fortune 500.

¿El resultado del estudio? Se determinó que las mujeres no están llegando a las altas cúpulas directivas por una mezcla entre la idiosincrasia femenina y paradigmas culturales.  ¿La solución? El estudio expone que mujeres u hombres para ascender en sus carreras, no sólo necesitan excelentes desempeños, sino un sistema de apoyo, es decir “sponsors” que los empujen, los promocionen, los protejan, y los catapulten a nuevos retos y oportunidades. Eso implica que para que existan más mujeres en las cúpulas directivas, se necesitan más “sponsors” que las impulsen.  Decirlo es fácil, lograrlo no tanto, precisamente por la mezcla de actitudes y paradigmas que el estudio encontró. Expongo unos de los hallazgos que llamaron mi atención.

1.       ¿Relaciones sociales o relaciones laborales con un propósito?: Los hombres desarrollan relaciones laborales que sean beneficiosas para su trabajo presente y futuro, mientras que las mujeres generalmente nos relacionamos buscando un vínculo emocional, sobre todo con nuestros pares, pero no con posiciones más altas que la nuestra. Y según los altos directivos corporativos, esa capacidad de relación y mantenimiento de redes “laborales” es ejercer el liderazgo, y si una mujer no demuestra esa habilidad desde puestos medios y altos, puede que no sea tomada en cuenta para las más altas posiciones directivas. ¿Nos será posible como mujeres pensar de manera más calculadora y estratégica en estas relaciones laborales?

2.       Las mujeres suelen ser más exigentes consigo mismas: Según el estudio, un reclutador de temporada de la firma Deloitte, una de las empresas patrocinadoras del estudio, vio consistentemente que durante las entrevistas para optar a un puesto , los hombres solían expresar cómo cumplían con todos los requisitos del puesto, mientras las mujeres comentaban cómo no llenaban todos los requisitos. Las mujeres al parecer, necesitamos sentirnos completamente seguras de llenar los requisitos más allá del 100% para optar a una plaza. ¿Te identificas con lo anterior?  Me he sorprendido… ¡que yo sí!

3.       Las mujeres suelen pedir lo que necesitan, no lo que valen: En un experimento, se demostró que el 57% de los hombres negociaron su salario desde el momento en que le ofrecieron el trabajo, mientras que sólo un 7% de mujeres lo hicieron. Según el estudio, las mujeres no  piden lo que saben que merecen porque una serie de conductas sociales le han hecho sentir miedo de que al hablar se vuelvan  “poco agradables”.   

Mientras comentaba esta última frase con varias amigas y familiares, me sorprendió ver diversas reacciones, unas se sentían energizadas y expresaban: “¡Sí… nosotras valemos más!”, mientras otras expresaban: “creo que no sólo en el trabajo sucede… en otras áreas de la vida no exigimos lo que valemos”.  En mi caso, la frase me forzó a preguntarme si realmente estoy exigiendo lo que valgo. Y eso me ha inspirado a crecer para ser mi propio sponsor y el sponsor que otras mujeres necesitan. Después de todo, creo firmemente, tal y como el estudio presenta, que más mujeres en las altas cúpulas directivas no sólo será bueno para las empresas, sino que harán un mundo mejor.  ¿Gana usted lo que vale?
 

lunes, 3 de marzo de 2014

Se vale llorar


Anna Evelyn Valdez
aevaldez@thelearningroup.com

 Hanoch McCarty era un padre soltero, con demasiada responsabilidad y cansancio acumulado, así que un día después de acostar a sus hijos, sintió cómo la soledad golpeaba su pecho y no pudo más que desplomarse en una silla del comedor y ponerse a llorar. De repente, en medio de sus sollozos, sintió cómo dos tiernos brazos le rodeaban la cintura. Era Ethan, su hijo pequeño de 5 años, quien lo miraba con un rostro comprensivo. – “Lo lamento Ethan, no quería llorar, sólo estoy un poco triste esta noche,” se disculpó el padre un tanto apenado. –“Está bien papi,” contestó el chico. - “Está bien llorar. Sólo eres humano.” (Chocolate caliente para el alma; Canfield, J. et.al. 1998)

¿Cuántas veces hemos olvidado que llorar es simplemente de humanos? Siempre he pensado que llorar es liberador, y ahora me lo explica Tagashi Saga, un “sommelier de lágrimas” en Japón. Saga ofrece “talleres para llorar de gozo” en una cultura en donde llorar en público es visto como debilidad. “Cuando las personas se ponen emotivas y lloran, las cargas, las tensiones y frustraciones simplemente se derriten”, comenta Saga. “La risa también descarga el estrés, sin embargo sólo lo hace momentáneamente, pero los estudios revelan que el estrés liberado al llorar puede durar hasta por una semana. Por ello llorar es bueno para tu salud física y mental,” declara Tagashi. Según estudios, cuando se llora por razones emocionales, las lágrimas contienen las mismas clases de hormonas que se crean cuando el cuerpo está bajo estrés físico.

Al leer esto, no puedo sino recordarme cómo hace varios años ya, con un grupo de amigas que trabajábamos juntas, cuando veíamos a alguno de nuestros compañeros tristes, les decíamos: -“¿Quiere llorar? ¡Llore!” Paradójicamente, después de escucharnos muchas veces las personas no lloraban sino que se reían, sin embargo no faltaron los momentos en que después de esa sonrisa las lágrimas empezaban a rodar. No cabe duda que nuestras frases iniciales y la sinceridad con las que las decíamos creaban lo que hoy algunos llamarían un “ambiente seguro”, para sentir, para reír o llorar.

En lo personal, después de un año de llevar diversos y profundos lutos he descubierto que no sólo es bueno sino que es necesario llorar. He aprendido que llorar la partida de un ser querido no es falta de fe, es simplemente una forma de expresar el dolor de su ausencia. Llorar no llena vacíos, pero sí limpia el alma. Llorar no repara daños, pero aunque parezca imposible aleja tristezas. Llorar quita nudos de la garganta y desenreda emociones. Con todo esto no quiero decir que haya que vivir llorando, al contrario, creo que mientras más le sonríes a la vida, más te sonríe ella de vuelta. Pero sí creo que para todo hay un tiempo y que como dice Charles Dickens: “Nunca debemos avergonzarnos de nuestras lágrimas, porque son la lluvia que limpia el polvo cegador de la tierra que a veces cubre y mancilla nuestro endurecido corazón." La próxima vez que un perfume, un recuerdo, una historia o una canción toque tu corazón y sientas que tus ojos se empiezan a empañar, recuerda, que tan sólo eres humano y que se vale llorar.
 
 

 

lunes, 10 de febrero de 2014

Infuencia para emprendedores


“Un amigo de un amigo me contó que fue a una convención en Las Vegas y una atractiva mujer le ofreció una bebida. Esto fue lo último que recordó. Cuando despertó, estaba sumergido en una tina llena de hielos y un rótulo a su izquierda decía: ´no se mueva, llame a 911´. Al llamar y describir la situación, la operadora le contestó casi de inmediato: ´por favor revise si tiene un tubo saliendo de su espalda´. Al él asintir, la operadora le dijo con desconsuelo: ´lo lamento, llegaremos a traerlo, a usted le han extirpado un riñón”. ¿Había escuchado esta historia? La probabilidad es que si. Es una historia falsa, pero de las más altamente difundidas por redes. ¿Porqué algunas ideas tienen influencia y otras no? Esta es la pregunta que se han hecho los hermanos Heath en su libro Made to Stick. En este artículo, los seis elementos que hacen que una idea tenga influencia, recordación y permanencia.

Simple. Cuando se presenta una idea de negocios, las que tienen mayor trascendencia son simples. ¿Recordaría usted la historia con la que arrancamos? Sin duda, podría repetirla sin problemas. Sin embargo, muchas propuestas de negocios tienen múltiples complejidades y se pierden en el tiempo.

Inesperada. Las personas influyentes suelen darle un componente de misterio y de resolución a sus narraciones. Saben en qué momento revelar el mensaje clave. En el ejemplo anterior, el epílogo de enterarnos que perdió un órgano nos parece impredecible.

Concreta. Las mejores ideas se pueden describir en una oración. La historia del robo de riñón podría sintetizarla en pocas palabras. De la misma forma son las ideas de más permanencia de negocios.

Creíble. Si usted analizó cómo abre la historia, dice “un amigo de un amigo”. Esta frase, por simple que parezca, le da el componente de credibilidad. Al agregar esta cercanía de quién vivió esta experiencia, la historia parece veraz. Las ideas de emprendimiento más poderosas ofrecen evidencia, respaldada por fuentes de ligitimidad.

Emocional. Cuando suelo contar el ejemplo anterior en un taller, las caras de las personas cambian al enterarse del final. Algunas con enojo, otras con tristeza, otras con asombro. Emociones todas. Las ideas que trasladan emociones son siempre las más recordadas. Igualmente los emprendedores más efectivos saben que lo emocional es más impactante que lo racional.

Historia. Las ideas que recordamos son trasladadas en formato de historia. Hay un personaje, un dilema, una resolución. Las historias a la vez podríamos calificarlas de tres categorías: las de un reto (como la de David y Goliat), las de conexión (como la del Buen Samaritano) y las de creatividad (la manzana de Newton). Cuando piense en su idea de emprendimiento, “empaque” en forma de historia.

¿Cómo comunica su idea de negocio o su emprendimiento? Aplíquele los seis criterios: ¿Es simple? ¿Es inesperada? ¿Es concreta? ¿Es creíble? ¿Es emocional? ¿Es una historia?

Emprende, sueña, y sé hoy la mejor versión de ti mismo.
 
 

miércoles, 15 de enero de 2014

¿Más momentos felices?

Anna Evelyn Valdez

 

¿Ya tienes tu lista de propósitos del nuevo año? ¿Agregaste ser feliz? Ser feliz es considerado uno de los objetivos más comunes dentro de los seres humanos, aunque paradójicamente no aparezca frecuentemente escrito dentro de  la lista de propósitos de cada nuevo año. Posiblemente porque los propósitos se consideran metas específicas a alcanzar durante ese año, mientras que la felicidad aparenta ser un propósito casi implícito, diario y a la vez eterno. Es decir que los propósitos de la lista del nuevo año deberían sumar a sentirse feliz.

Pero ¿se puede aumentar la felicidad? El American Enterprise Institute comenta que, según los científicos, tres cosas contribuyen a la felicidad: los genes, los eventos importantes de la vida y las decisiones.  Y si de pequeñas decisiones diarias se trata, Jeff Haden, en su artículo “10 maneras para ser increíblemente feliz, probadas científicamente”, enumera las siguientes acciones para aumentar la felicidad: 1. Hacer ejercicio: 7 minutos son suficientes para relajarte, incrementar el poder cerebral y mejorar la imagen de tu cuerpo – aunque no bajes de peso. 2. Duerme mejor: la falta de sueño afecta al hipocampo que es la parte del cerebro que procesa los estímulos positivos o neutros, si no dormimos lo suficiente tendemos a procesar más los impulsos negativos que los positivos o neutros. 3. Pasa tiempo con tu familia y tus amigos. 4. Disfruta al aire libre: pasar 20 minutos al aire libre mejora el buen humor, expande el pensamiento y mejora la memoria. 5. Ayuda a otros: nada te hace sentir mejor que ayudar, y 100 horas al año es el número mágico. 6. Sonríe: pero además, acompaña tu sonrisa con pensamientos positivos, te hará pensar mejor, reducir el dolor y mejorar tu humor. 7. Planea vacaciones: aunque no las vayas a tomar pronto, estudios demuestran que sólo el planear un viaje aumentó la felicidad por 8 semanas antes del viaje. 8. Meditación: puedes re programar el cerebro para la felicidad.9. Múdate a vivir a un lugar más cerca de tu trabajo. 10.Practica la gratitud: Según estudios, al enfocarse en las bendiciones que se reciben, las personas alejan los sentimientos de depresión y se llenan de alegría y satisfacción.

Una cosa parece estar clara, si ser feliz es de nuestros principales objetivos en la vida, debemos comenzar por tomar la decisión de ser felices. Esto no implica “fingir” felicidad o negarse a llorar, o sentirse culpable porque un día nos sentimos tristes. Al contrario, optar por la felicidad es estar consciente que habrán momentos en los que es necesario llorar y situaciones fuera de nuestro control. Sin embargo, cuando escogemos la felicidad, preferimos enfocarnos en lo positivo, encontrar, aún en medio de circunstancias difíciles, razones para celebrar y motivos para sonreír y avanzar, significa disfrutar lo que hay y a la vez esperar más. Después de todo, lo mejor será tener en mente, lo que me dijo mi amiga del alma: “no se trata de finales felices, sino de momentos felices.” ¿Cómo harás de este 2014 un año lleno de momentos felices? ¿Qué acción harás hoy para ser más feliz?
 
 

 

lunes, 2 de diciembre de 2013

¿Qué anotas en tu diario?


Anna Evelyn Valdez

 Era 2008 y Jane Mc Bright, una madre y esposa estadounidense, estaba viviendo en carne propia la desaceleración económica. El negocio de su esposo estaba en problemas financieros, por lo que no podría recibir salario… por tiempo indefinido. Pero Jane no se desesperó, se enfocó en hacer lo que sí podía hacer. El intercambiar las cosas que ya no le eran útiles, por otras que necesitaba, como comida, era una de ellas.  Así que escogiendo unos libros, se topó con algo más preciado, sus antiguos “Diarios de Gratitud”. Hacía unos años Jane se había decidido a llevar diarios donde expresara su gratitud por las grandes y pequeñas cosas de la vida, pero con el tiempo lo había dejado de hacer. Desempolvó uno de los diarios y se decidió a escribir al final del día, cinco cosas por las que estuviera agradecida. Ella misma se asombraba de poner cosas como “electricidad, poder usar la lavadora de ropa, el agua caliente”. Más adelante realmente sentía derramar su corazón cuando escribía: “amigos que me escuchan sin interrumpirme, familia a quien abrazar, personas a quien ayudar”.  Las semanas pasaron y finalmente un pago muy esperado por la empresa de su esposo llegó. Ese mes, sí recibiría salario. Sin embargo Jane continuó llevando su diario y una de las cosas que anotó muchas veces por largo tiempo fue: “que la familia se quedara sin pago.”

El agradecimiento nos hace sentir humildes ante lo que de gracia recibimos y nos hace prepararnos para disfrutar lo que anhelamos. Implica dar las gracias, no “a pesar” de los momentos difíciles, sino “sobre todo” por los momentos difíciles. Reconociendo que a través de esos momentos de dificultad es cuando nuestra fe se enciende, nuestra resistencia se hace fuerte y  el amor trasciende.

Estar agradecidos con la vida, es vivir enamorada de ella por todo lo que nos da, pero también aceptar lo que nos quita. Vivir con una actitud de agradecimiento es encontrar  diez razones para sonreír cuando se tenga una razón para llorar. Es descubrir valor en nuestras acciones y en las acciones de los demás. Por ello no olvido cuando llamé a mi concuña y al contestarme, me comentó que estaba muy feliz pagando sus cuentas. No pude dejar de preguntarle: “¿cómo así feliz de pagar las cuentas?” – “Sí” – me contestó alegremente, - “porque pagar las cuentas significa que tengo el dinero suficiente para hacerlo… y eso me da alegría.” Desde ese día, doy gracias por las cuentas por pagar y por poder pagar las cuentas.

Si llevaras un “Diario de gratitud” ¿qué cosas anotarías? Confieso que me encontré con esta historia hace muy poco, por lo que mi diario de gratitud incluiría muchas cosas de todo este año: Dios, fe, salud, amigos sinceros, vida, amor del bueno, hijos, padres, hermanos y familia, tardes de sol, cafés y chocolates, lindos recuerdos, abrazos eternos, momentos difíciles, rayos de esperanza, personas a quien amar y agradecer, cuentas por pagar, dar y recibir sonrisas y por supuesto mis lectores y esta columna. ¡Gracias a Dios y a la vida! ¿Qué anotarías en tu diario de gratitud? ¿A quién le darás las gracias hoy?